Para que tu faja moldeadora conserve sus características y te brinde los mejores resultados, es esencial cuidarla adecuadamente. Sigue estas recomendaciones para su lavado y mantenimiento:
Instrucciones de Lavado
- Lavado a mano: Es la mejor opción para preservar las fibras y el ajuste de tu faja.
- Evita detergentes abrasivos: Usa jabón neutro para evitar daños en el tejido y mantener los colores intactos.
- No uses productos agresivos: Cloro o limpiadores fuertes pueden debilitar las fibras y alterar el color.
- No utilices secadora: El calor puede dañar los tejidos y los elementos elásticos.
- Evita la exposición directa al sol: Seca tu faja en un lugar fresco y sombreado para proteger sus materiales.
Si utilizas lavadora (aunque no es lo ideal):
- Usa bolsas de lavado especiales: Esto protege la faja de daños durante el lavado.
- Elige un ciclo delicado con agua fría: Ayudará a mantener la integridad de las fibras.
- Cierra o abotona completamente la faja: Así evitas que los ganchos o cierres se enreden y dañen otras prendas.
- No la metas en la secadora: El calor reduce la vida útil de las fibras y afecta su elasticidad.
¿Con qué frecuencia lavar tu faja?
- Recomendamos lavar la faja cada 4 días de uso, aunque esto puede variar dependiendo de tus necesidades.
- Si estás usando la faja como parte de un tratamiento médico o después de un procedimiento clínico, consulta a tu médico o especialista para determinar la frecuencia adecuada.
Tips finales para mantener tu faja como nueva
- Lávalo a mano con jabón neutro.
- Guarda tu faja en su empaque original con cierre ziploc una vez seca.
- Refrigeración: Lleva tu faja al refrigerador (¡no al congelador!) durante 6-8 horas para ayudar a que las fibras recuperen su elasticidad natural. Este proceso es ideal realizarlo por la noche, para que esté lista al día siguiente.
Con estos cuidados, tu faja se mantendrá en perfecto estado, brindándote soporte y comodidad como el primer día.